NADA MÁS QUE UNA NOCHE
Esta es mi alma que grita.
Yunho, sanas tus heridas
convirtiéndote en papel.
Ellos están en mí y yo en ellos.
Concretamente en él.
Y en ella está él, por eso a él
se la dedico.
Le agradezco por todo lo que
vivimos,
Que sirvió de inspiración, como
mi vida.
Y aunque quizás hoy él ya no me
recuerde,
Le pido perdón.
“Precisamente
porque el destino
Es
inmutable, la suerte depende de
Nosotros
mismos”.
André Maurois
Capítulo 1
PARADÓJICAMENTE el destino es ese algo inmutable al que,
sin embargo, una sola decisión, un solo instante, pueden cambiar para siempre.
Y aunque depende de otros, nunca deja de depender de nosotros mismos.
El único testigo de todo aquello, siempre sería el viento.
Corrían las tres de la madrugada cuando el moreno entró a la habitación de
los hijos de su novia. Tenía dos para elegir, pero tuvo que elegirlo a él.
En contraposición con los presagios de la madre, Jaejoong había resultado
mucho más hermoso que Karam, y también era mayor. Según el juicio del moreno en
ese momento de la noche, de la bebida y de las drogas, sus dieciséis años le
habrían otorgado mayores atributos que a su hermano, cinco años menor. O al
menos pensaba que los hallaría desarrollados en el punto justo en que harían
bullir su instinto sexual.