Capítulo 23
ERAN apenas las tres de la tarde y Jaejoong ya volvía a casa después de entregar sus trabajos. Había comprendido que la gente era una gran montaña que jamás iba a él, que era la parte del dicho que decía «Mahoma», sobre todo cuando se trataba de retirar un trabajo y pagarlo, así que Mahoma iba a la montaña.
Regresó a su edificio con cincuenta pesos y la alegría de que, al día siguiente, la marca de camisas le daría un modelo para confeccionar uno de cada talle en cinco días. Se dio cuenta de que lo estaban tomando como confeccionador de modelos de prueba para luego, tal vez, darle la producción. Estaba feliz: quizás las cosas al fin se encaminaran y pudiera decir que había cambiado su suerte.