CAPÍTULO 14
YUNHO PERMANECÍA en su cama, con los
ojos abiertos pero sin mirar a nada en concreto. Estaba catatónico. Sin
embargo, su cabeza funcionaba. Recordaba todas las batallas al lado de sus
amigos, recordaba a su madre, a su hermano... pero todo se nublaba por la
necesidad de verlo a él. A ese chico de ojos lilas y boca hecha para besar. Su
cáraid. Nunca iba a perdonarse el daño que le había hecho. La muerte era justo
castigo por ello.
Yoochun estaba sentado a su lado.
Agarrando su mano con fuerza, intentando transmitirle ideas de paz, de sosiego.
Había limpiado las heridas y las había esterilizado, pero nada de eso podría
ayudar ya a su amigo. La mente de Yunho era un torbellino de culpa y de dolor.
Su amigo estaba perdiendo la vida por un hombre. Por su media naranja, su
complemento. ¿Por qué los dioses les habían dado ese talón de Aquiles? Freyja
era una zorra.