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El Oportunista


Capítulo 11

 
El pasado

 

 
— ¿Me amas?

—Lo  siento… ¡¿Qué?!

— ¿Me amas? Esa es una pregunta bastante simple. ¿Preferirías que te la hiciera en otro idioma? —se dio vuelta de su espalda sobre su vientre, alzándose por encima de mí—. M'aimez-vous? Você amame tanto como o amo? — Yunho, quien hablaba con fluidez en francés e italiano, estaba presumiendo. La hierba bajo mi espalda empezaba a picar al igual que su pregunta.

El Oportunista


Capítulo 10

 El presente

 

Domingo por la mañana me despierto en mi cama, mi pelo apestando a sudor y cigarrillos. Me quejo, ruedo encima y vomito en mi papelera. ¿Mi bote de basura? No me acordaba haberlo puesto allí. Entonces oigo tirar el inodoro.

¡Dios mío Yunho!

Me derrumbo contra mi almohada y pongo mi mano sobre mis ojos.

—Hola precioso — Yunho entra con una bandeja y una sonrisa que ilumina toda la habitación. Me quejo de nuevo y escondo mi rostro en la almohada. Ayer por la noche: El alcohol, la traición de un amigo, esa embarazosa llamada.

El Oportunista Capítulo 9


Capítulo 9

 
El pasado

 

 
—La decisión fue tomada.

Le dije a Junsu sobre el aborto cuando nos sentamos con nuestras bandejas en la cafetería.

—Estás bromeando — dijo él mientras una papa frita caía de su boca.

—No —dije tragando el nudo en la garganta—. Lo escuché hablando con esa chica alta, esa que se saca costras.

Metí la última de mis patatas fritas en mi boca y lamí la sal de mis labios.

— ¿Nadia? —preguntó Junsu, empujando su plato.

El Oportunista: Capítulo 8


Capítulo 8

 El presente

 

 — ¿Jaejoong? ¿Vendrás? —La voz de Yunho aguarda al final de la otra línea, esperando mi respuesta. Suspiro, mirando alrededor de mi apartamento y jalando de mi suéter. Quiere que vaya para la cena y siento como que realmente eso sería cruzar la línea. No es que sea virgen para cruzar las líneas pero estoy tratando de ser una persona decente. Si puedo mantener las cosas alejadas de su vida personal entonces puedo pretender que está incitando todo el asunto.

—En serio, Yunho, no creo que sea una buena idea. Tu novio tendría un ataque de nervios si se entera. ¿Por qué no podemos encontrarnos en un restaurante o algo?

—Mi sazón es mejor que el de cualquier restaurante en el que alguna vez  hayas estado. Es más probable que él nos localice en un restaurante que en mi casa.

A menos que te esté acechando como la última vez… pienso amargamente.

El Oportunista: Capítulo 7


Capítulo 7

 
El pasado

 

 
Conduje a un sombrío Karam a la clínica el sábado en la mañana como estaba programado. El día era apropiadamente deprimente y él miró fijamente por la ventana la mayor parte del viaje, haciendo un comentario de vez en cuando acerca de una tienda que pasábamos o un restaurante al que Yunho lo había llevado. Me estaba preguntando si él era capaz de hablar de cualquier otra cosa que no fuese Yunho cuando él señaló una valla publicitaria de Calvin Klein y dijo que Yunho era mucho más sexy que el hombre modelando la ropa interior. Me lo imaginé en sus bóxeres dando vueltas en la piscina y de repente me sentí mareado. Lo era. Asqueroso cabrón fecundador de novio.

La clínica era lujosa, definitivamente no uno de esos sombríos lugares dentro de la ciudad que está escondido en una tienda. Este era el lugar donde los niños ricos venían a deshacerse sus indiscreciones.

La sala de espera estaba llena de muebles de gran tamaño y arte enmarcado. Elegí un asiento en el rincón más alejado y me quedé mirando intensamente a un matero de macramé mientras Karam hablaba con la recepcionista. Él vino a sentarse a mi lado mientras llenaba un montón de formularios. El chirrido del lapicero sobre el papel era el único sonido en la sala. Antes de que la enfermera lo llevara a la parte de atrás, me miró con los ojos enormes y dijo:

El Oportunista: Capítulo 6


Capítulo 6
 
El pasado
 
 
— ¡No voy a meterme a la piscina! ¡Está helada!
—Es  noviembre, Jaejoong.  Hay  21  grados afuera. Además, es una piscina temperada. Se hombre.
Yunho andaba en sus bóxers en el agua turquesa de la piscina del campus. Estaba tratando de evitar mirar hacia sus músculos.
—No puedes manipularme para que entre a la piscina haciendo un comentario sexista—dije, inclinándome para salpicarle agua en la cara.
Él agarró mi muñeca antes de que tuviera tiempo de retirarme.
Nuestros ojos se encontraron.
—No —le advertí. Por un segundo no pensé que tuviera las agallas. Lo siguiente que supe, estaba cayendo de cabeza en el agua helada.
Salí jadeando por aire, mi pelo envuelto inapropiadamente alrededor de mi rostro. Yunho se alejó riéndose.

El Oportunista: Capítulo 5


Capítulo 5

 El presente

 
 
Tengo que parar de soñar despierto. He gastado demasiado tiempo pensando sobre el pasado y reviviendo cómo nos conocimos. Estoy repentinamente consciente que estoy sentado detrás de mi escritorio garabateando distraídamente en un documento que se supone que debería estar transcribiendo a máquina, y ésas horas han

El Oportunista: Capítulo 4


Capítulo 4

 
 

Pasado

Tenía miedo de él. Estaba jugando mejor que yo, arrancando todas mis armas de los dedos y haciéndome sentir como un tigre sin dientes. Mi solución fue esconderme en mi habitación hasta el miércoles para evitar un encuentro con él. Junsu me mantuvo vivo con burritos congelados y su alijo privado de Habas Cocidas. Leí Grandes Expectativas, que resultó ser realmente bueno. Googlee las reglas de basquetbol así podía entender completamente lo que había pasado cuando él fallo ese tiro.

El Oportunista: Capítulo 3

Capítulo 3


Pasado



El día que conocí a Jung Yunho el sol brilló un poco más en mi mundo. Fue durante ese momento insufrible del año en que los finales asoman, y todos los estudiantes  estaban  empezándose  a  verse  con  moretones  alrededor  de los ojos. Acababa de salir de una sesión de estudio, en la biblioteca, y encontré el cielo asediado por nubes de lluvia. Gimiendo, caminé rápidamente hacia mi dormitorio, maldiciendo por no haber traído una sombrilla. Estaba a medio camino cuando comenzó a lloviznar. Me refugié debajo de un árbol de sauce y fulminé con la mirada sus ramas como si las culpara por la lluvia. Fue ahí cuando se pavoneó como si estuviera borracho de cuán bien lucía.

El Oportunista: Capítulo 2

Capítulo 2



En algún momento durante el quinto grado, vi un asesinato/misterio en la televisión. El detective, con quien tenía un enamoramiento ridículo, era llamado Follagyn Beville. Un Jack el Destripador moderno tenía como objetivo prostitutas. Follagyn lo estaba cazando. Estaba interrogando a una prostituta de aspecto especialmente andrajoso, con el cabello rubio fibroso que estaba manchado negro en las raíces. Estaba acurrucada en un sofá color amarillo mostaza, sus labios chupando con avidez un cigarrillo. ¡Vaya, qué gran actriz! recuerdo que pensé. Ella debería como, ganar un Emmy por ser tan patética. Sostenía un vaso bajo en su mano, y tomaba rápidos sorbitos de whisky. Observé sus movimientos, con hambre por el drama, memorizando todo lo que hacía. Más tarde esa noche llené un vaso con hielo y Pepsi. Me tomé mi trago de nuevo en el alféizar y llevé un cigarrillo  imaginario a mis labios.
—Nadie me escucha —dije en voz baja de modo que mi aliento helara el vaso—. Este mundo... es frío. —Tomé un sorbo de Pepsi, asegurándome de que hacía repiquetear el hielo.
Una década y media más tarde y todavía tengo mi sentido de lo dramático. El día después de mi pleito con Yunho, un huracán arrasó la ciudad y me salvó de  tener que hacerme pasar por enfermo en el trabajo. Estoy en la cama, con mi cuerpo acurrucado posesivamente alrededor de una botella de vodka.
Alrededor del mediodía, ruedo de la cama y arrastro los pies hasta el baño. Todavía hay electricidad a pesar del huracán de categoría tres que está sacudiendo mis ventanas. Aprovecho la oportunidad de darme un baño de tina. Cuando me siento en  el agua humeante, reproduzco todo el asunto en mi mente por millonésima vez. Todo termina con, él me olvidó.
Mi pug, Pickles, se instala en mi alfombra de baño y me mira con cuidado. Ella es tan fea, sonrío.
— Yunho, Yunho, Yunho —lo digo para ver si todavía suena igual.
Él solía tener el extraño hábito de revertir nombres de las personas cuando los oía por primera vez. Yo era Aivilo y él era Belac. Pensé que era ridículo, pero eventualmente me encontré haciendo la misma cosa. Se convirtió en un código secreto que utilizábamos cuando chismeábamos.
Y ahora él no me recuerda. ¿Cómo podías olvidar a alguien que amabas, aunque le hiciera trizas el corazón? Vierto un poco de vodka en mi agua del baño. ¿Ahora cómo iba siquiera a sacarlo de mi cabeza? Podría convertir mi trabajo a tiempo completo el estar deprimido. Eso es lo que hacían los cantantes de música country. Podría ser un cantante de música country. Entono un par de versos de “Achey Breaky Heart” y tomo otro trago.

Thief: Capítulo 16

Capítulo 16 Presente   Dejo a Jaejoong en su oficina. En el camino hacia allí, apenas me dice dos palabras. Después de lo que acababa ...